El sol aún no salía cuando la bruma comenzó a levantarse entre los helechos. Lucas caminaba por el sendero y, al aplicar Zunda, el bosque pareció responderle. No era un perfume, era el estallido de una fruta desconocida rompiéndose entre hojas frescas y húmedas. Era un aroma que olía a vida indómita, a naturaleza en su estado más puro y eléctrico.
Al llegar a la ciudad, la jungla de concreto no pudo apagar su estela. Quienes pasaban a su lado se detenían, confundidos y fascinados por ese rastro de verde vibrante y dulzura misteriosa que parecía no pertenecer al asfalto. Lucas no solo olía bien, olía a aventura, a un rincón secreto del mundo que solo él conocía. Con Zunda, Puerto Viejo había logrado lo imposible, capturar el pulso de la tierra y convertirlo en un aura de magnetismo absoluto que duraba hasta que la última estrella aparecía en el cielo.
Nariz: Eduardo Labra
Notas de Salida: Mango, Coco, Maracuya
Corazon: Ylang Ylang, Flores Blancas.
Notas de Base: Sandalo, Notas marinas.
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